El Salón de Actos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla fue el escenario de una de las intervenciones más conmovedoras y significativas de las jornadas «Discapacidad y medios de comunicación». Ana Carrasco Pérez, una joven voluntaria con discapacidad, tomó la palabra para presentar los resultados del programa europeo «Be a Volunteer», demostrando con su propio testimonio que, con los apoyos adecuados, no existen fronteras para la participación social.
En el marco de la celebración del evento ‘Discapacidad y Medios de Comunicación’ el día de ayer, jueves 29 de enero, la Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Sevilla (COCEMFE Sevilla) presentó los resultados finales del proyecto europeo Be a Volunteer. Ante una audiencia nutrida de asistentes —entre autoridades, organizaciones del tercer sector, medios de comunicación y estudiantes universitarios—, donde la voluntaria Ana Carrasco compartió su experiencia como protagonista de un cambio de paradigma en el voluntariado inclusivo.
«Sin Emilio, no habría sido posible»: El papel clave de la asistencia personal
La intervención de Ana no fue solo un balance de datos, sino un relato de superación facilitado por la figura del asistente personal. Encarnación Barrera, coordinadora de los programas europeos de COCEMFE Sevilla, intervino en nombre de Emilio Tortosa de los Reyes, el asistente que acompañó a Ana durante todo el proceso, permitiéndole superar las barreras de movilidad y participar plenamente en las actividades.
Gracias a este apoyo vital, la joven de Coria del Río pudo vivir una experiencia de formación internacional sin precedentes. Su trayectoria la llevó a participar en tres acciones formativas en competencias para el voluntariado en ciudades tan diversas como Sofía (Bulgaria), Cerdeña (Italia) y la propia Sevilla. El culmen de esta etapa enriquecedora tuvo lugar en Tihany (Hungría), donde participó en un encuentro internacional que reunió a 50 voluntarios con distintas discapacidades, junto a sus educadores y asistentes.
Ana Carrasco manifestó con rotundidad la importancia de este recurso: «Con la figura del asistente personal se me ha permitido vivir y no sólo sobrevivir. Se agradece que existan personas que se dediquen a la asistencia personal para que exista mucha más autonomía para las personas con discapacidad».
Gran impacto social: De ser ayudados a ayudar
El programa «Be a Volunteer» ha dejado una huella tangible en la comunidad sevillana. Uno de los datos más destacados presentados durante la jornada fue el impacto directo de 12 personas con discapacidad que, tras completar su formación, se convirtieron en agentes de cambio.
Estos voluntarios desarrollaron actividades en diversas entidades sociales, llegando incluso a asistir a otras personas con discapacidad. Este hito rompe definitivamente con el estigma de la persona con discapacidad como sujeto pasivo de cuidados, posicionándola como proveedora de ayuda y solidaridad.
Al respecto, Encarnación Barrera señaló que con este proyecto «las voces de las personas con discapacidad se han escuchado más, visibilizando su potencial y permitiéndoles participar en igualdad de condiciones». Añadió que estas iniciativas generan «más determinación en la cotidianidad» de las personas con discapacidad de Sevilla y su provincia.
Un ejemplo de inclusión real
El testimonio de Ana Carrasco en la Facultad de Comunicación no solo presentó los resultados de un proyecto financiado por la Unión Europea, sino que puso rostro a la necesidad de políticas que fomenten la autonomía personal. Carrasco remarcó que proyectos con enfoque inclusivo como Be A Volunteer «deben continuar para que se puedan dar muchas más posibilidades de relacionamiento social entre personas con y sin discapacidad».
El evento cerró con una idea clara: la inclusión real pasa por dotar a las personas de las herramientas y los apoyos necesarios —como la asistencia personal— para que puedan decidir su propio camino y contribuir de forma activa a la sociedad.
Desde COCEMFE Sevilla, seguimos trabajando con perseverancia para que casos como los de Ana Carrasco sigan multiplicándose por Sevilla y toda su provincia. Dicho proyecto es cofinanciado por el programa Erasmus + de la Unión Europea.








